Por Luis Guillermo Hernández Aranda
Raíz que no desaparece es una novela de Alma Delia Murillo que provoca placer por su hermosa narrativa, pero también dolor por la realidad a las que nos enfrenta. La escritora utiliza la ficción para retratar la triste realidad de México, donde más de 133 mil personas están desaparecidas.
Alma Delia se detiene sobre todo en el dolor de los familiares, la tragedia que representa tener a un hijo, hermano desaparecido. Retrata como la vida puede cambiar de un momento a otro, y donde las autoridades son incapaces de encontrar a los miles de desaparecidos. Los reclamos, gritos y denuncias se pierden en la burocracia.
En su novela Raíz que no desaparece (Alfaguara, 2025), Alma Delia Murillo narra la historia de una escritora que investiga la muerte de un ahuehuete plantado en el lugar de una palmera cortada en el corazón de la Ciudad de México.
“Quería contar esta historia porque soy mexicana y porque crecí en este país que en los últimos 20 años ha vivido la brutalidad, lo escandaloso e insoportable de fosas clandestinas, sin importar el sexenio, colores y/o partidos. Y sobre todo por la enorme frustración de ver que nos vamos habituando, lo cual puede ser peligroso, pues cada vez toleramos más, vemos videos violentos, muchas veces en situaciones que parecen suceder casi al momento”, dijo la escritora en una entrevista para la revista Proceso.
“Recuerdo que hablando con las madres buscadoras ellas me hablaron de los sueños que tienen con sus hijos, sueños premonitorios, y en efecto tiempo después esos pequeños símbolos -porque somos seres simbólicos, nuestra psique está hecha de lo que vive y siente y luego lo proyecta en un símbolo, y así soñaron ese árbol, el vestido con el que finalmente encuentran el cuerpo de su hija-, sueñan calles el nombre de la calle, o fachadas, o esquinas, o el portón y detrás una caballeriza.
“Les creo a las madres, pero las fiscalías no les creen, se burlan de ellas. ¡Imagina que más verdadero que esta madre o este padre sueñe con su hijo! La novela se alimenta en gran medida de estos sueños de estas madres que quieren incorporar a esos expedientes. Es lo que nos permite la literatura, que al no ser un texto periodístico y al no ser por fortuna de ningún sistema fiscal ni judicial, me pueda salir de esa lógica súper racional, híper racionalizada, para incorporar ese elemento de los sueños”.
Sin duda los libros pueden revelarnos nuevas formas de ver el mundo y esta novela en particular nos obliga a tomar conciencia de la realidad que vivimos como país, donde hemos sido incapaces de reconciliarnos como sociedad y por el contrario preferimos ignorar el dolor de miles de personas que tienen un familiar desparecido.
Raíz que no desaparece es una lectura obligada, como prácticamente todos los libros de Alma Delia Murillo, que en lo personal no deja de sorprenderme en cada nueva lectura.
@lharanda







