En una decisión histórica para la agricultura mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó el decreto que prohíbe el maíz transgénico en el país. La medida, ahora respaldada por una reforma constitucional, modifica los artículos 4 y 27 de la Constitución para salvaguardar la biodiversidad y garantizar la soberanía alimentaria.
El decreto, anunciado en “La Mañanera del Pueblo” del 17 de marzo, será publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), consolidando el compromiso del gobierno con la protección del maíz originario, un cultivo fundamental en la historia y cultura de México.
Sheinbaum explicó que el maíz es un símbolo de identidad nacional, cultivado por comunidades indígenas y afromexicanas durante siglos. La reforma impedirá el uso de técnicas genéticas que alteren la reproducción natural del maíz y promoverá el uso de semillas nativas para preservar las variedades tradicionales.
#LaMañaneraDelPueblo
🚨 ADIÓS AL MAÍZ TRANSGÉNICO DE ESTADOS UNIDOSNuestra PresidentA @Claudiashein cumple su promesa de campaña y firma el decreto contra la siembra del maíz transgénico para proteger nuestro maíz nativo y por la defensa de nuestra soberanía alimentaria.
Sin… pic.twitter.com/hD9FUKYt8q
— La Catrina Norteña (@catrina_nortena) March 17, 2025
Además de la protección agrícola, la reforma establece que el Estado fomentará el desarrollo rural y supervisará la producción agropecuaria con criterios de interés público. También garantiza que cualquier uso de maíz modificado genéticamente deberá ser evaluado conforme a disposiciones legales para evitar amenazas a la bioseguridad, la salud y el medio ambiente.
El decreto responde a preocupaciones sobre los efectos del maíz transgénico en la salud humana y el ecosistema. Estas variantes, resistentes a plagas, están asociadas con el uso de herbicidas como el glifosato, que representa un riesgo ambiental y sanitario.
Con la frase “Sin maíz, no hay país”, Sheinbaum reafirmó el compromiso del gobierno con la protección del patrimonio biocultural y la seguridad alimentaria. La reforma marca un paso clave en la conservación de la identidad agrícola de México y la protección de sus recursos naturales.







