La noche del domingo 25 de mayo comenzó como tantas otras para los músicos de Grupo Fugitivo, una banda de música regional mexicana que había ganado reconocimiento en el norte del país. Como parte de su rutina, se preparaban para acudir a una presentación en Reynosa, Tamaulipas.
Pero algo no estaba bien. Carlos, uno de los vocalistas del grupo, no llegó a tiempo. Esa tardanza, que en otro momento habría significado un regaño o una molestia para el equipo, terminó salvándole la vida.
La cita en un lugar baldío
Según el relato de Carlos, al llegar al punto de encuentro, encontró solo un terreno baldío. No había luces, no había sonido, ni rastro alguno de una fiesta. Intentó comunicarse con sus compañeros, pero no recibió respuesta. Horas más tarde, la angustia se volvió desesperación: sus amigos habían desaparecido.
El jueves 29 de mayo, la Fiscalía del Estado de Tamaulipas confirmó lo peor: los cuerpos sin vida de los cuatro músicos y el mánager de Grupo Fugitivo fueron localizados. Las víctimas eran Francisco Vázquez, Víctor Garza, Antonio Durán, José Francisco Morales y Livan Solís.
Confirman la MUERTE de integrantes del #GrupoFugitivo, solo uno SOBREVIVIÓ al NO llegar a la cita que tenían acordada. El grupo se trasladaba a un evento privado #DePrimeraMano👌 de lunes a viernes 3 pm por el 3.1 de #ImagenTelevisión: : https://t.co/oaYomlm1L7 pic.twitter.com/VcESqU2swK
— De Primera Mano (@deprimeramano) May 29, 2025
El crimen organizado, otra vez en escena
Las investigaciones preliminares apuntan a un ataque premeditado. De acuerdo con el reporte del periodista Martín Juárez, enviado especial a Reynosa, los músicos fueron engañados para asistir a un evento ficticio. Nueve personas han sido detenidas, presuntamente vinculadas al Cártel del Golfo.
La Fiscalía señaló que aún se desconocen los motivos detrás del crimen, pero se ha abierto una carpeta de investigación que incluye posibles vínculos con la delincuencia organizada y ataques dirigidos a ciertos sectores del espectáculo.
Una comunidad en duelo

El impacto de la tragedia se sintió más allá de Tamaulipas. Fans, familiares y colegas del medio regional mexicano llenaron las redes sociales de mensajes de duelo. “No lo podemos creer, eran músicos llenos de vida y sueños”, escribió una fan desde Monterrey.
La historia de Carlos, el vocalista sobreviviente, ha generado una mezcla de alivio y tristeza. “Yo llegué tarde, me salvé por minutos…”, declaró con voz entrecortada en un enlace televisivo. Ahora, él carga con el peso del recuerdo y del luto por sus compañeros.
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Seguridad y arte, en jaque
Este crimen ha reabierto el debate sobre la seguridad de los músicos en México, especialmente en zonas con alta presencia del crimen organizado. No es la primera vez que artistas son víctimas de la violencia que atraviesa al país.
Organizaciones civiles y sindicatos del gremio musical ya han solicitado protección especial para artistas que se trasladan constantemente a lugares remotos o privados sin seguridad previa.
La tragedia del Grupo Fugitivo es una herida abierta en la memoria de Reynosa y de todo México. No solo es la pérdida de cinco vidas, sino un nuevo recordatorio de la vulnerabilidad de quienes, con su música, buscan alegrar corazones en un país que aún lucha por la paz.
Carlos sobrevivió, pero el eco de las voces que lo acompañaron en la tarima quedará para siempre. Ahora, más que nunca, la música regional mexicana exige justicia y protección.







