17 abril, 2026
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Trump anuncia un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano

Internacional

Alto el fuego Israel Líbano

Un alto el fuego de diez días ha entrado en vigor entre Israel y Líbano, anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este cese de hostilidades, que comenzó la medianoche del jueves, fue acordado entre el presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aunque los detalles iniciales fueron escasos.

Netanyahu aclaró posteriormente que las tropas israelíes permanecerán desplegadas hasta diez kilómetros dentro del sur de Líbano durante la tregua. Además, insinuó que las operaciones aéreas podrían continuar al rechazar la condición de Hezbolá de “calma a cambio de calma”, mientras que la milicia chií reafirmó su derecho a la resistencia durante la ocupación.

La tregua surge en un contexto de intensas negociaciones regionales, donde Irán exigía un cese de fuego para avanzar en el diálogo con EE. UU. Aunque un alto el fuego global ya incluía a Líbano, Israel inicialmente lo ignoró. La presión de Trump fue decisiva para imponer esta pausa temporal a su aliado en Oriente Próximo.

Antes del anuncio, la jornada estuvo marcada por una escalada de la violencia, con decenas de muertos en Líbano a causa de bombardeos israelíes. El presidente Aoun había rechazado una conversación directa con Netanyahu, propuesta precipitadamente, optando en su lugar por dialogar con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.

A pesar de la tregua, el ejército libanés y Hezbolá han recomendado a los civiles desplazados del sur del país que se abstengan de regresar a sus hogares por el momento, hasta que la implementación del acuerdo sea clara y se garantice su seguridad en un área que ha visto significativa destrucción de infraestructura.

Las últimas horas antes del alto el fuego fueron particularmente tensas, con Hezbolá lanzando una andanada de cohetes contra la Galilea y el ejército israelí intensificando sus operaciones, incluyendo la destrucción de puentes y el avance hacia localidades simbólicas como Bint Jbeil. Esto refleja la profunda reticencia de Netanyahu hacia la tregua, habiendo prometido previamente una victoria decisiva.

Israel busca establecer una “zona de amortiguación” de hasta treinta kilómetros en territorio libanés y el desarme completo de Hezbolá bajo supervisión estadounidense. Estas exigencias son parte de su visión de un “acuerdo de paz sostenible basado en la fortaleza”, argumentando haber cambiado el equilibrio de fuerzas en la región.

Organizaciones de derechos humanos han denunciado que las acciones militares israelíes en el sur de Líbano, incluida la demolición de infraestructura civil y el desplazamiento forzado, podrían constituir crímenes de guerra. La situación humanitaria para los más de 100,000 civiles que permanecen en la zona meridional es crítica.

El anuncio del alto el fuego ha generado una disputa interna en Líbano sobre quién debe atribuirse el mérito, entre el gobierno y Hezbolá. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela este frágil cese de hostilidades, esperando que sirva como punto de partida para negociaciones más profundas y una paz duradera en la región.