La sombra de Jeffrey Epstein reapareció este mes para sacudir al Partido Republicano, poniendo al presidente Donald Trump en una posición incómoda ante sus propios seguidores. Durante décadas, Trump elogió en público a Epstein y compartió círculos sociales con él en Palm Beach. Sin embargo, tras las acusaciones de tráfico sexual de menores contra el financiero, el mandatario negó cualquier cercanía y llegó a calificarse como “no fan” del multimillonario.
En los 80 y 90, Epstein y Trump coincidían en Mar‑a‑Lago. En 2002, Trump describió a Epstein como un “tipo fantástico” y admitió que ambos disfrutaban de rodearse de “mujeres hermosas, muchas muy jóvenes”.
En 1992, Trump se divertia con el pedófilo traficante de niños Jeffrey Epstein.
Elon Musk acaba de denunciar que Trump esta en la lista de las lolitas de Epstein.🎯 pic.twitter.com/GSif3lwzoR
— 🌐EL GRAN DESPERTAR🌐 (@destapandolose1) June 5, 2025
La ruptura pública
Tras la detención de Epstein en 2019, Trump aseguró que solo lo conocía “como todo el mundo en Palm Beach” y afirmó haberlo expulsado de su club.
Promesas de revelar “la lista”
En la campaña de 2024, Trump incentivó teorías conspirativas —algunas ligadas a QAnon— al prometer la desclasificación de archivos sobre supuestos “clientes” de Epstein.
El Departamento de Justicia, dirigido por la fiscal general Pam Bondi, determinó que no existe ninguna “lista secreta” con nombres de políticos. Esta revelación generó frustración entre sectores MAGA, que ahora demandan explicaciones.
En su red Truth Social, Trump fustigó a quienes aún insisten en el tema, calificándolos de “engañados” e “idiotas”, y pidió abandonar el asunto.
Líderes como Mike Johnson han reclamado transparencia total, mientras figuras cercanas a Trump, como Dan Bongino y Kash Patel, afrontan el reto de conciliar su credibilidad con las teorías desacreditadas.
Activists in London installed a poster of Donald Trump with his best friend Jeffrey Epstein right by the US embassy pic.twitter.com/eX0Lw6CGuG
— Marco Foster (@MarcoFoster_) July 17, 2025
Este choque de versiones ha generado un cisma en la base republicana: muchos acusan a Trump de traicionar sus promesas, mientras él defiende que el caso es “aburrido” y busca dar vuelta a la página.







