WatchHouse, la sofisticada cadena de café de origen británico, ha llegado a Nueva York con una propuesta audaz: ofrecer tazas de café que pueden alcanzar hasta los 560 pesos mexicanos (32 dólares estadounidenses). Su modelo de negocio se basa en la convicción de que los verdaderos aficionados al café están dispuestos a desembolsar cifras elevadas si la experiencia y la calidad justifican el costo.
Fundada en 2014 por Roland Horne, WatchHouse inició su andadura transformando una antigua caseta de vigilancia del siglo XIX en Bermondsey Street, Londres, en una cafetería. El nombre de la compañía rinde homenaje a la histórica estructura que alguna vez albergó a los guardias encargados de proteger una iglesia cercana, infundiendo un toque de historia a su marca moderna.
Tras consolidarse en el Reino Unido, la expansión de WatchHouse se ha extendido más allá de sus fronteras. Actualmente, cuenta con cuatro locales en Manhattan y planea abrir un quinto en NoMad y otro en Brookfield Place. Además, la cadena proyecta su llegada a Los Ángeles en 2027 y busca ubicaciones estratégicas en ciudades como Austin, Chicago y Miami, sumándose a sus sedes en Londres, Nueva York, los Emiratos Árabes Unidos y Bath.
Entre las ofertas más exclusivas se encuentra el café Bambito Estate, con un precio de 32 dólares en su local más reciente de Midtown. Este café, proveniente de una finca familiar en el oeste de Panamá, se distingue por su meticulosa preparación y se sirve con una porción de té verde de extracción en frío, diseñado para “limpiar el paladar” y realzar cada sorbo.
La estrategia de lujo de WatchHouse no ha pasado desapercibida, atrayendo inversiones significativas, entre ellas la de HighPost Capital, cofundada por Mark Bezos, hermano de Jeff Bezos, el visionario detrás de Amazon. Esto subraya el potencial que los inversores ven en este nicho de mercado de café premium.
Aunque el menú incluye opciones más accesibles, la apuesta por el lujo es clara. Emily Murawski, experta en estudios de mercado, señala que los amantes del café a menudo toleran precios elevados ante un salto cualitativo evidente. No obstante, la percepción es variada; mientras algunos aprecian la presentación y el esfuerzo, otros, como Duncan Cock Foster, han encontrado que el sabor no siempre justifica el precio, incluso en sus líneas “Rarities”.
A pesar de las opiniones diversas, WatchHouse persiste en su misión de cautivar tanto a “expertos” conocedores como a “curiosos ocasionales”, invitándolos a explorar una experiencia de café que va más allá de lo convencional. La cadena busca demostrar que, para un segmento de la clientela, el café no es solo una bebida, sino un ritual digno de una inversión premium.







