Bajo un sol abrazador y entre rezos, la explanada de la alcaldía Iztapalapa volvió a latir con fuerza este Jueves Santo. La 182 Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo dio inicio como cada año, con un recorrido de ocho kilómetros por los 8 Barrios tradicionales.
Más de 100 mil personas, entre creyentes, turistas y comerciantes, se dieron cita para presenciar esta celebración que ya es patrimonio cultural inmaterial de México.
Edwin Yair: la promesa cumplida descalzo
Entre los dos mil 500 nazarenos registrados este 2025, uno destacó por su historia: Edwin Yair, un joven de 17 años que, aunque ahora vive en Veracruz, regresó a su natal Iztapalapa para rendir homenaje a su abuelo.
Vestido con toga morada y descalzo, completó el recorrido a pesar del calor y el dolor.
“Pensé que no iba a poder y sí pude. Yo lo hago por mi abuelito”, compartió con orgullo, mientras masajeaba sus pies heridos por las piedras del camino.
Su historia refleja la fuerza del legado espiritual que esta representación ha sembrado en generaciones.
Fe, familia y comida: el alma del evento
No todo fue dolor y sacrificio. Las familias se acomodaron entre las letras de Iztapalapa para compartir una cena improvisada: desde pollos asados hasta guisados caseros, cada quien llevó lo que pudo para hacer comunidad.
El Jardín Cuitláhuac se transformó en un escenario iluminado donde los actores locales representaron el primer juicio contra Jesús. La energía era palpable, un cruce entre lo sagrado y lo popular.
Mientras tanto, la feria rodeaba la explanada: buñuelos, chapulines, tacos, juegos mecánicos y figuras religiosas recordaban que en México la devoción siempre va acompañada de sabor y color.
Seguridad, percepción y controversia
A pesar del despliegue de más de 5 mil elementos de la SSC, Protección Civil y Cruz Roja, muchos habitantes expresaron sentir mayor inseguridad durante estas fechas.
Rosa María, madre de dos niños pequeños, asistió con sus hijos atados con una correa de colores.
“No me gusta, pero es la única manera de sentirme segura con tanta gente”, dijo con tono resignado.
El encargado de una tienda Oxxo también confesó que los robos aumentan. “Con tanta gente es fácil llevarse algo, y a mí me lo cobran”, comentó sin dar su nombre.
Sin embargo, otros como Lourdes, visitante de Guanajuato, afirman que el ambiente sigue siendo acogedor. “Aquí en la Pasión me siento cobijada, no puede ser malo lo de Cristo”.
La Pasión sigue viva
Año con año, la Representación en Iztapalapa nos recuerda que la fe no sólo se vive, también se hereda y se resiste. Desde Edwin, el joven descalzo, hasta las familias que cocinan en la calle y los comerciantes que llenan de aromas la feria, todos son parte de un evento que va más allá de lo religioso: es una celebración de identidad, comunidad y amor profundo por las tradiciones.







