La final de la Liga MX Clausura 2026 culminó con la derrota de los Pumas, un resultado que muchos atribuyen a un acto previo al partido: el defensa Nathan Silva tocó la copa del campeonato durante el día de medios. Este gesto reavivó una de las supersticiones más arraigadas en el fútbol mexicano, generando una ola de comentarios en redes sociales.
Días antes del crucial enfrentamiento contra Cruz Azul, el futbolista brasileño se volvió tendencia tras viralizarse una entrevista donde se le veía interactuando con el trofeo. A pesar de que Silva manifestó no creer en tales cábalas, la afición y diversos medios comenzaron a especular sobre la posible “maldición” asociada a tocar el codiciado premio antes de ganarlo.
La tarde del domingo 24 de mayo de 2026, la Universidad Nacional Autónoma de México fue testigo de la caída de su equipo felino frente a Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario. Esta derrota alimentó la creencia popular de que la acción de Silva habría influido directamente en el desenlace de la final, consolidando la supuesta maldición.
La superstición del trofeo prohibido
La “maldición de tocar el trofeo antes de la final” es una tradición no escrita en el fútbol mexicano. Al igual que otras cábalas como persignarse al entrar a la cancha o usar un determinado pie primero, esta superstición sugiere que manipular el trofeo antes de asegurarlo trae consigo mala suerte y la eventual pérdida del campeonato.
Expertos en psicología explican que este fenómeno se sustenta en el sesgo de confirmación. Las personas tienden a recordar y enfatizar los casos que validan sus creencias, mientras que ignoran aquellos que las contradicen. Si un equipo pierde tras tocar la copa, la historia se propaga y refuerza la superstición, pero cuando ganan, el hecho pasa desapercibido.
El incidente ocurrió durante una entrevista con el periodista Carlos Guerrero. Al señalarle que el trofeo estaba a su lado, Guerrero invitó a Silva a tocarlo. El defensa brasileño, sin dudar, lo hizo, explicando que para él, el “trabajo, compromiso y esfuerzo” eran los verdaderos factores determinantes para alcanzar el título, más allá de cualquier superstición.
Aunque Nathan Silva mantuvo su postura de no creer en la mala suerte, el resultado de la final ha dejado una marca en la memoria colectiva del fútbol. Para muchos aficionados de Pumas, la derrota solo sirvió para confirmar que algunas tradiciones, por irracionales que parezcan, tienen un peso inesperado en el desenlace de los eventos deportivos.







