La Copa del Mundo de 2026 se distingue por una significativa expansión a 48 equipos, introduciendo una nueva fase de dieciseisavos de final. Esta decisión, que ya ha comenzado a materializarse con partidos como el disputado entre Sudáfrica y Canadá, ha generado un considerable debate y críticas dentro del ámbito futbolístico.
Desde su anuncio, el innovador formato ha sido objeto de desaprobación por parte de figuras prominentes del fútbol. Entre los primeros en alzar la voz se encuentran los reconocidos directores técnicos Carlos Queiroz y Marcelo Bielsa, quienes han compartido sus perspectivas sobre las implicaciones de esta expansión.
Opiniones de los expertos sobre el nuevo formato
Carlos Queiroz, actual seleccionador de Ghana, ha expresado su preocupación de manera contundente. El técnico portugués argumenta que la inclusión de tantos equipos podría “vulgarizar” y “ordinarizar” el prestigio del Mundial. Para Queiroz, el verdadero éxito residiría en no clasificar en ligas como la sudamericana, debido a la facilidad de acceso.
Asimismo, Queiroz cuestiona la relevancia de las eliminatorias cuando un gran número de selecciones logran avanzar. Subraya que la clasificación debería ser un logro serio, extremadamente difícil y altamente competitivo. En sus palabras, el Mundial debería mantener su sentido de excepcionalidad, sugiriendo que las decisiones actuales están guiadas más por intereses económicos que deportivos.
Por otro lado, Marcelo Bielsa, quien dirigió a Uruguay en este torneo, aunque su selección fue eliminada en fase de grupos, también compartió su punto de vista. El “Loco” Bielsa describió los 48 equipos como “inventos que luego se verifican en la práctica”, aunque dejó abierta la posibilidad de que los organizadores puedan tener razón.
Bielsa comentó que, a pesar de sus reservas, el nuevo procedimiento podría demostrar que muchos equipos poseen un nivel que enriquece la competencia. Sin embargo, enfatizó que la idea de admitir más participantes no debería centrarse en satisfacer el deseo de inclusión, sino en elevar el nivel general del torneo.
El debate sobre este formato ampliado continuará mientras avanza el Mundial 2026, con la comunidad futbolística dividida entre quienes ven una oportunidad para la globalización del deporte y quienes temen una dilución de su esencia y competitividad histórica.







