México se prepara para el Día de Muertos el 1 y 2 de noviembre, una fecha especial para recordar a los seres queridos que ya partieron. Las ofrendas, elementos centrales de esta conmemoración, son cuidadosamente dispuestas para recibirlos en su visita anual, llenas de color y simbolismo.
Aunque no hay una norma oficial estricta sobre la construcción de estos altares, existen tradiciones que guían su diseño. Muchas personas se preguntan si hay una cantidad “correcta” de niveles para la ofrenda, pero la realidad es que cada número tiene su propio y profundo simbolismo.
De hecho, tu altar puede tener 2, 3 o hasta 7 pisos, y cada opción enriquece el significado de tu homenaje. La ofrenda más tradicional y conocida es la de dos pisos, que representa una conexión fundamental y muy significativa: el cielo y la tierra.
Si decides optar por un altar de tres pisos, estarías añadiendo una dimensión adicional a tu ofrenda. Este diseño suele incluir el significado del purgatorio, un lugar de purificación para las almas, o incluso el inframundo, según otras interpretaciones culturales y regionales.
Finalmente, la ofrenda de siete pisos es considerada la más completa y profunda para honrar a los difuntos. Esta estructura simboliza los siete escalones que, de acuerdo con la tradición, el alma debe ascender para alcanzar el anhelado descanso eterno, un viaje de transformación espiritual.
Algunas creencias también asocian los siete niveles con una representación de los siete pecados capitales, ofreciendo una perspectiva más compleja al camino del alma. Independientemente del número de pisos que elijas, lo esencial es el amor y la memoria hacia quienes ya no están.







