Un lamentable accidente ferroviario ocurrido la semana pasada en España cobró la vida de al menos 69 personas, entre ellas 12 extranjeros. Las autoridades españolas confirmaron este domingo que un ciudadano mexicano se encuentra entre las víctimas mortales, junto con otros once individuos de diversas nacionalidades.
El organismo judicial encargado de la identificación de los fallecidos precisó que, además del ciudadano mexicano, se confirmaron las muertes de cuatro estadounidenses, un argentino, un francés, un portugués, un canadiense, un japonés y un checo. Esto se suma a los 54 ciudadanos españoles previamente identificados.
El Centro Integrado de Datos (CID) comunicó que casi todas las víctimas del choque de trenes de alta velocidad ya han sido identificadas, quedando solo tres pendientes. Adicionalmente, se mantienen activos los reportes de tres personas desaparecidas: dos australianos y un japonés.
Las labores de identificación se han llevado a cabo de manera ininterrumpida desde el día del siniestro en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real. Se espera la llegada de familiares de las víctimas extranjeras para la realización personal de los trámites correspondientes.
Nota del Centro Integrado de Datos (CID) activado como consecuencia del accidente ferroviario de Urda (Toledo).
Balance provisional de fallecidos 01/11/26 23:30 HORAS https://t.co/4A0ERS1edi— TSJ CastillaLaMancha (@TSJCLM) November 1, 2026
Se ha detallado que 53 de las 66 identificaciones concluidas se realizaron mediante huella dactilar, mientras que el resto requirió análisis de ADN. Esto subraya la complejidad y meticulosidad del proceso post-accidente.
En estas tareas de gran sensibilidad participan médicos forenses de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo, Ciudad Real y Cáceres. También colaboran profesionales del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, así como del Instituto Nacional de Toxicología y el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil.
Este evento marca el segundo accidente ferroviario grave en España en lo que va del año, siendo uno de los peores registrados en Europa en el presente siglo. El incidente anterior, ocurrido en enero en Andalucía, dejó 46 muertos.
El fatal suceso tuvo lugar a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, cuando un tren de la empresa estatal Renfe impactó por detrás a una unidad del operador privado Iryo, que se encontraba detenida en la misma vía. La detención del tren de Iryo se debió a una falla en un ordenador del sistema de señalización, lo que derivó en la trágica colisión.







