La serie ‘Monstruo: La historia de Lizzie Borden’ ha capturado la atención en Netflix al abordar uno de los casos criminales más enigmáticos de Estados Unidos. La producción se aventura a ofrecer una resolución ficticia a la pregunta que ha perdurado por más de un siglo: ¿Fue Lizzie Borden la verdadera asesina de su padre y su madrastra?
La cuarta temporada de esta serie de crimen, ideada por Ryan Murphy e Ian Brennan, sigue de cerca la vida de Lizzie, interpretada por Ella Beatty, desde sus complejas dinámicas familiares hasta el mediático juicio por los asesinatos de Andrew y Abby Borden.
Sin embargo, la narrativa va más allá de su absolución, al introducir un salto temporal que vincula su historia con la de otra célebre asesina: Aileen Wuornos, personificada por Sarah Paulson. Esta conexión ficticia añade una capa intrigante al ya fascinante relato.
La verdad según la serie: Cómplices en el crimen
La versión de los hechos presentada en ‘Monstruo’ sugiere que Lizzie fue la responsable de los asesinatos, pero no actuó sola. Contó con la complicidad de Bridget ‘Maggie’ Sullivan, la empleada doméstica de la familia, interpretada por Vicky Krieps.
La serie explora cómo la relación entre Lizzie y Maggie se intensifica, con Maggie apoyando a Lizzie en su desafío a las limitaciones impuestas a las mujeres de la época, hasta convertirse en su aliada en el crimen. Inicialmente, intentaron envenenar a las víctimas con ostras contaminadas, un plan que no resultó.
Posteriormente, la trama muestra a Lizzie atacando a Abby, mientras Maggie asesta el golpe inicial contra Andrew. Ambas se esfuerzan por eliminar cualquier rastro, quemando la ropa ensangrentada y construyendo una coartada sólida para aparentar normalidad.
A pesar de la exhaustiva investigación y las sospechas que recaen sobre Lizzie, el juicio culmina con su declaración de no culpabilidad, permitiéndole recuperar su libertad y reconstruir su vida, según su propia versión de los hechos, como explicó Ella Beatty a Tudum.
La aparición de Aileen Wuornos
El final de la serie da un giro inesperado al presentar a Aileen Wuornos, interpretada por Sarah Paulson. Esta aparición sirve para establecer un vínculo temático entre la historia de Lizzie y la de otra mujer envuelta en múltiples crímenes.
En la vida real, Aileen Wuornos fue una trabajadora sexual que entre 1989 y 1990 asesinó a siete hombres en Florida. Fue condenada por seis de estos crímenes y ejecutada en el estado de Florida en 2002. No obstante, la serie introduce una conexión ficticia donde Wuornos, fascinada por la historia de Lizzie, llega a hospedarse en la antigua residencia de los Borden, ahora convertida en alojamiento.
Netflix aclara que no existe evidencia histórica de que la verdadera Aileen Wuornos estuviera obsesionada con Lizzie Borden. Esta conexión fue una licencia creativa de la serie para establecer un eco narrativo entre ambas figuras.
El significado de la escena final
Los momentos finales de la temporada muestran la ejecución de Aileen Wuornos por sus crímenes. Justo antes de su muerte, tiene una visión en la que aparecen Lizzie y Maggie, quienes la aguardan y parecen invitarla a unirse a ellas.
Esta escena, concebida por el creador Ian Brennan, conecta a las dos protagonistas de la temporada, ofreciendo un cierre a la historia basada en crímenes reales. Lizzie logró ser absuelta y vivió durante décadas después de los asesinatos, mientras que Aileen no pudo escapar de las consecuencias letales de sus actos, subrayando un contraste crucial en sus destinos.







