Donald Trump ha formulado una reciente demanda dirigida a varias naciones, buscando que Estados Unidos impulse de manera más efectiva la finalización del conflicto armado en Oriente Medio. Esta iniciativa surge tras el inicio de los ataques entre Israel e Irán, que comenzaron el pasado 28 de febrero.
A través de su cuenta en Truth Social, el magnate neoyorquino se dirigió este lunes a diversos países de la región, mayormente musulmanes, instándolos a unirse a su propuesta. Destacó a tres naciones en particular, señalándolas como prioritarias para esta acción.
En este llamado, el expresidente Trump exigió a Arabia Saudita, Catar y Pakistán que establezcan relaciones diplomáticas normales con Israel. Esta medida es presentada como un componente esencial para un posible acuerdo de paz que aborde la situación con Irán, en el marco de los Acuerdos de Abraham.
Trump enfatizó que, tras los significativos esfuerzos de Estados Unidos para resolver esta compleja situación, debería ser una obligación para todos estos países, como mínimo, adherirse a los Acuerdos de Abraham. Mencionó específicamente a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (ya miembro), Catar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin (ya miembro).
Los Acuerdos de Abraham, promovidos por Trump durante su primer mandato en 2020, facilitaron la normalización de relaciones entre Israel y naciones árabes como Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán. Sin embargo, varios estados, incluyendo Arabia Saudita, Siria y Líbano, han rechazado sumarse hasta ahora.
A pesar de ser valorados en círculos diplomáticos como un paso hacia la pacificación de Oriente Medio, estos acuerdos aún no gozan de gran popularidad en la opinión pública de la región, en gran parte debido a que no abordan el conflicto palestino-israelí.
Trump concluyó su mensaje señalando que, si bien uno o dos países podrían tener motivos válidos para no sumarse, la mayoría debería estar dispuesta a hacer de este acuerdo con Irán un evento mucho más trascendental. Insistió en la firma inmediata por parte de Arabia Saudita y Catar, advirtiendo que, de no hacerlo, no deberían ser parte del pacto, demostrando “mala intención”.







