28 octubre, 2026
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La singular tradición del “muerto pide camote” en Zacatecas

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El muerto pide camote Zacatecas

Cada año, al acercarse el Día de Muertos, la tradición de pedir “calaverita” llena de alegría las calles de México. Aunque esta costumbre es nacional, cada región la celebra con matices únicos, transformando las frases y ofrendas según su propia herencia cultural.

En el estado de Zacatecas, la forma de participar en esta festividad es particularmente especial. Aquí, los niños no solo buscan dulces, sino que lo hacen entonando una peculiar melodía que ha pasado de generación en generación, diferenciándose del resto del país.

La singular canción que resuena en las puertas de los hogares zacatecanos es “El muerto pide camote, si no se le cae el bigote; la viuda quiere una ayuda para su pobre criatura que tiene calentura y la panza bien boluda”. Este cántico es parte esencial de su identidad durante estas fechas.

La tradición no termina al recibir los obsequios. Si los pequeños reciben dulces o algún presente, agradecen con otro canto: “Esta casa está bendita porque nos dieron comidita”. Sin embargo, si las puertas permanecen cerradas o no se les otorga nada, su respuesta es “Esta casa está embrujada porque aquí no nos dieron nada, ni siquiera un vaso de agua”, demostrando el ingenio y la profundidad cultural de sus costumbres.

El origen de esta entrañable petición tiene sus raíces en una antigua leyenda minera de la región. Se cuenta que, al fallecer un minero, la comunidad se organizaba para brindar apoyo a su viuda, una práctica que se reflejó en las letras de la canción, mencionando al “muerto”, la “viuda” y su “criatura”.

La referencia al “camote” no es casualidad; este tubérculo era un alimento fundamental en la dieta de los mineros y sus familias, accesible y nutritivo. Así, la petición de camote simbolizaba la solicitud de sustento para las familias que quedaban desamparadas tras la pérdida del pilar del hogar.

De esta manera, la canción y la tradición del “muerto pide camote” encapsulan no solo la celebración del Día de Muertos, sino también un profundo sentido de comunidad y solidaridad, recordándonos la riqueza de las tradiciones mexicanas y su capacidad para adaptarse y perdurar a lo largo del tiempo.