La tierra de Jalisco guarda secretos profundos. Bajo sus suelos, muchas familias creen que se ocultan verdades que las autoridades han preferido no ver. Esta semana, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco volvió a alzar la voz, confrontando directamente al Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, quien declaró que en el Rancho Izaguirre no hay evidencia de crematorios clandestinos utilizados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
La declaración encendió la indignación del colectivo. En un emotivo y contundente comunicado, las madres buscadoras afirmaron que el fiscal está mintiendo y que su testimonio contradice las pruebas recabadas por ellas durante sus labores de búsqueda.
“Le están mintiendo, Presidenta”
El pronunciamiento de las buscadoras va dirigido directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum. En una carta abierta, expresaron su preocupación por lo que consideran una narrativa institucional que les arrebata no sólo a sus familiares desaparecidos, sino también su verdad.
“Ya nos quitaron a nuestros hijos. No permita que también nos quiten la verdad”, escribieron.
El reclamo no es menor. Las madres aseguran que han trabajado codo a codo con la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos y que existe evidencia de actividades criminales en el Rancho Izaguirre, incluyendo videos, testimonios y restos óseos, aunque fragmentados, que demostrarían prácticas de desaparición.
La versión oficial: “No hay evidencia de crematorios”
En conferencia de prensa, Gertz Manero fue tajante:
“No hay una sola prueba que acredite ese dicho. Tenemos probado que era un centro de adiestramiento del CJNG, no un crematorio”.
El fiscal reconoció la existencia de fogatas y de una vasija con fragmentos de huesos “antiguos”, pero negó que hubiera osamentas completas. No obstante, las madres replican que el fiscal “no ha puesto un pie en el Rancho Izaguirre” y que está descalificando años de trabajo de campo por parte de los colectivos.
“Pareciera que el delito es buscarlos”
La frase resume el sentir de cientos de mujeres que, con pico y pala en mano, han desenterrado no solo tierra, sino memorias rotas. El colectivo teme que las autoridades estén construyendo otra “verdad histórica”, como ocurrió en Ayotzinapa, y se niegan a permitirlo.
“Pareciera que el delito es buscarlos, cuando el verdadero delito es desaparecerlos”, señalaron.
Con esta afirmación, exigen no sólo una revisión de los hallazgos en el rancho, sino también una audiencia directa con la presidenta Sheinbaum. Dicen confiar en que ella quiere caminar con las víctimas, pero temen que las voces oficiales la estén alejando.
Justicia no es silencio, es escucha
En un país con más de 110 mil personas desaparecidas, según cifras oficiales, la verdad es un tesoro que se escarba con las manos. Las buscadoras no buscan venganza, buscan justicia y, sobre todo, dignidad para sus desaparecidos.
El llamado es claro: no permitan que la verdad quede enterrada junto a los cuerpos. México necesita enfrentar sus heridas con verdad, memoria y justicia, no con discursos vacíos.







