La historia del regional mexicano no estaría completa sin mencionar a Lucha Villa, cariñosamente conocida como “La grandota de Camargo”. Desde 1997, tras una cirugía estética que salió mal, la aclamada cantante se ha mantenido alejada de los escenarios y la esfera pública, dejando un vacío en la industria.
A pesar de su discreto perfil, el público y la prensa siguen demostrándole un profundo cariño y respeto. Recientemente, ha trascendido la noticia de que Lucha Villa, a sus casi 90 años, enfrenta delicadas complicaciones de salud que requieren atención médica especializada.
Según la información revelada en exclusiva por el periodista Ernesto Morales en el programa “La esquina de las primicias”, la querida intérprete de éxitos como “No discutamos” y “Resulta” padece problemas en las vías respiratorias, específicamente en los pulmones. Se ha informado que la artista está siendo atendida en su residencia en San Luis Potosí por un equipo de especialistas.
Morales detalló que la información llegó hace unos días, indicando que Lucha Villa había sido hospitalizada por un par de días debido a estos problemas. Tras su hospitalización, diversos médicos, incluyendo cardiólogos y otros especialistas, han estado visitándola constantemente en su domicilio para monitorear su evolución.
Es importante destacar que, hasta el momento de esta publicación, la familia de Lucha Villa no ha emitido ningún comunicado oficial para confirmar o desmentir las revelaciones hechas por el periodista de espectáculos.
El incidente que cambió su vida
Lucha Villa, cuyo nombre real es Luz Elena Ruiz Bejarano, originaria de Camargo, Chihuahua, nació el 30 de noviembre de 1936. Su poderosa voz y talento la llevaron a conquistar millones de corazones y escenarios, siendo también admirada por su innegable belleza.
Sin embargo, un trágico acontecimiento en 1997 alteró drásticamente su vida. Lucha Villa se sometió a una liposucción a pesar de las advertencias de sus médicos y amigos cercanos, quienes le aconsejaron posponerla debido a su estado anímico, marcado por un reciente divorcio y el estrés de un nuevo lanzamiento discográfico.
Desoyendo las recomendaciones, la cantante procedió con la cirugía en Monterrey. Durante el procedimiento, su presión arterial descendió drásticamente y su frecuencia cardíaca se disparó, culminando en un paro cardíaco que la llevó al borde de la muerte.
Este episodio la dejó en estado de coma por once días, un periodo de angustia para su familia. Aunque Lucha Villa recuperó parte de la movilidad en sus extremidades, la falta de oxigenación cerebral y la irrigación sanguínea deficiente le provocaron parálisis parcial y la pérdida del habla, impidiéndole volver a cantar.
Desde entonces, Lucha Villa ha llevado una vida de bajo perfil, alejada de los reflectores. Actualmente, reside en un rancho en San Luis Potosí, donde recibe los cuidados y el cariño de su hija Rosa.







