Las autoridades de Venezuela han informado que el número de personas fallecidas a causa de los dos potentes terremotos que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio ha llegado a 6,125. Esta actualización se produce después de diez días sin datos oficiales sobre el impacto de la catástrofe.
El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, confirmó en sus redes sociales la adición de 579 cuerpos recuperados de entre los escombros. Este nuevo balance incrementa significativamente la cifra que se había mantenido estancada desde un mes después de los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5.
La mayoría de los decesos se concentraron en el estado costero de La Guaira, una de las áreas más devastadas, ubicada a solo 20 kilómetros al norte de Caracas. Aunque el reporte no detalló el número de heridos, la cifra se mantenía en 16,740 desde el 1 de julio.
Otros datos importantes, como el total de personas sin vivienda, fueron excluidos del informe. El 24 de julio se había registrado a 17,900 ciudadanos desplazados por el colapso de 190 edificaciones. Sin embargo, el nuevo reporte sí destacó que 25,325 viviendas fueron afectadas pero podrían ser habitables.
Aún persiste la incertidumbre sobre la recuperación de 9,866 inmuebles catalogados como “restringidos” y 6,433 considerados de “alto riesgo”. La publicación de este balance coincidió con la exigencia de Provea, una destacada ONG de derechos humanos, que pedía al gobierno actualizar las cifras de fallecidos y desaparecidos.
Provea también señaló que numerosas familias han reportado la desaparición de decenas de miles de seres queridos tras los eventos sísmicos. Estos temblores, los más intensos en el país sudamericano en más de un siglo, ocurrieron con solo 39 segundos de diferencia en la cordillera costera, donde reside gran parte de la población.







