En una celebración privada, rodeado de risas y copas levantadas, el empresario José Luis Salinas, dueño de Pollo Feliz, pronunció una frase que no solo desató una tormenta política, sino también tocó el orgullo profundo de todo un estado:
“Ser director del Metro… es mejor que ser gobernador de Tlaxcala.”
La frase, lanzada entre bromas durante el cumpleaños del empresario —y seis semanas antes del nombramiento oficial de Adrián Rubalcava como titular del Metro de la CDMX—, quedó grabada en video y rápidamente se viralizó. Pero lo que para algunos fue una broma sin malicia, para muchas y muchos tlaxcaltecas fue un agravio intolerable.
Voces que alzaron la dignidad
La primera en alzar la voz fue Anabell Ávalos Zempoalteca, senadora por Tlaxcala, quien condenó de forma tajante las burlas:
“A los tlaxcaltecas se les respeta. No vamos a permitir que se burlen de nuestra gente ni de nuestra tierra.”
Ávalos no solo exigió una disculpa pública, sino que también llamó a Morena a pronunciarse sobre el tema y pidió que se llevara a la Mesa Directiva de San Lázaro, asegurando que no se trata de un asunto menor.
Tlaxcala es historia, cultura y orgullo
La senadora Ana Lilia Rivera Rivera también se unió a la condena. Desde sus redes sociales, lamentó el “comentario ignorante y denigrante” y cuestionó:
“¿Cuáles son las cualidades que tomó en cuenta para decir que dirigir el Metro es mejor que gobernar Tlaxcala?”
Rivera recordó que Tlaxcala es una entidad con una cultura histórica inmensa, con un pueblo “trabajador, honesto y digno” que no merece ese tipo de desdén por parte de figuras públicas.
Diputadas y ciudadanía cierran filas
La diputada local Sandy Aguilar Vega también reaccionó con firmeza. En X (antes Twitter), dejó claro que “por ningún motivo se permitirán burlas ni ofensas”, exigiendo una disculpa pública y rechazando cualquier intento de justificar el comentario como un chiste.
A la indignación se sumó la organización Sociedad Civil México, que ironizó sobre los valores del partido en el poder:
“En Morena no solo reparten cargos, también burlas. Así desprecian a un estado soberano desde su torre de poder centralista.”
¿Una broma o un síntoma de centralismo?
El episodio ha abierto una conversación más profunda sobre la percepción que algunas élites tienen de los estados más pequeños o con menos visibilidad mediática. Para muchos, el comentario de Salinas no fue solo un error personal, sino un reflejo de un centralismo despectivo que aún persiste en la política mexicana.
Las redes sociales no tardaron en estallar con hashtags como #TlaxcalaSeRespeta, #DisculpaPúblicaYa y #NoSomosChiste. Ciudadanos, influencers, académicos y hasta artistas se sumaron al reclamo por respeto.
Tlaxcala responde con unidad
El eco de esta polémica va más allá de la anécdota. Lo que parecía un festejo privado terminó encendiendo el orgullo de todo un pueblo. Tlaxcala, cuna de historia y cultura, ha demostrado que no está dispuesta a tolerar ni una burla más.
Y es que, como dijo una usuaria en redes:
“Tlaxcala será pequeño en tamaño, pero es gigante en dignidad.”







