Era una mañana común, de esas en las que los jóvenes se preparan para ir a clases sin imaginar que algo podría alterar la rutina. Pero para Axel Ríos, de tan solo 15 años, esa jornada del 27 de marzo fue la última vez que se le vio. Vestía una playera negra con estampado blanco, pantalón y tenis del mismo color. Salió de su casa en la colonia Olímpica con destino al Bachillerato Politécnico Guadalajara de la Universidad de Guadalajara (UDG), y nunca llegó.
Un mensaje de texto enviado a uno de sus compañeros indicaba que estaba “por llegar”, pero después de eso, solo hubo silencio. Días más tarde, su familia reportó que el celular del joven fue rastreado en Zacatecas, y ante ello, las autoridades locales decidieron suspender su búsqueda. Un acto que, para muchos, refleja el abandono sistemático que viven las familias de desaparecidos en México.
No había pasado ni una semana cuando Jesús Bryan Huidor, de 17 años, también desapareció. El 1 de abril fue la última vez que lo vieron en la colonia San Juan de Dios. Vestía una playera blanca, pantalón azul y mochila negra. Jesús cursaba el tercer semestre en la Preparatoria 6 de la UDG, y como Axel, nunca llegó a su destino.
La historia se repitió el 3 de abril con Miguel Alejandro Medina del Castillo, también de 17 años, quien desapareció en la colonia San Rafael. Su madre compartió con desesperación que su hijo nunca regresó de su jornada escolar en la preparatoria de Tlaquepaque. Tres casos en menos de siete días. Tres estudiantes con sueños, vidas y familias que los esperan.
El eco de la indignación: la UDG y la sociedad reaccionan
Ante el desconcierto y la rabia, alumnos de la UDG grabaron videos, alzaron la voz y convocaron a una marcha el 8 de abril, exigiendo a las autoridades acciones concretas. El caso comenzó a viralizarse en redes sociales con las etiquetas #JusticiaParaAxel #DóndeEstáBryan #BusquemosAMiguel, tocando el corazón de miles de usuarios.
La rectora de la UDG, Karla Planter Pérez, confirmó que no solo se trata de estos tres jóvenes, sino que también hay un cuarto alumno desaparecido desde enero, dejando ver un patrón alarmante. ¿Qué está ocurriendo en Guadalajara? ¿Por qué las desapariciones siguen creciendo en silencio?
Entre la esperanza y el abandono: familias rotas
Los padres de Axel, Bryan y Miguel viven entre la angustia y la impotencia. Cada noche se acuestan esperando una llamada, una pista, una noticia que les devuelva a sus hijos. Mientras tanto, las autoridades guardan un silencio que grita complicidad.
Organizaciones civiles y colectivos como Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco se han sumado a la búsqueda y la exigencia de justicia. La sociedad civil no quiere más rostros en fichas de búsqueda ni más cuerpos sin identificar.







