En la mañana de este lunes, durante una conferencia habitual, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo una declaración que resonó en todo el país: “Coca Cola hace daño”. Con firmeza, negó que exista algún tipo de acuerdo entre su gobierno, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y empresas de productos ultraprocesados, en el marco del programa “Vida Saludable”.
Esta aclaración no fue fortuita. Días antes, Mario Delgado, actual titular de la SEP, había anunciado con entusiasmo una supuesta alianza con el Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico), donde participan 27 grandes empresas, incluyendo a Coca Cola. Según Delgado, el acuerdo buscaba apoyar la estrategia “Vida Saludable” con donaciones de básculas, material educativo sobre salud y la promoción de actividad física en escuelas.
El mensaje fue claro, pero también generó polémica. Las redes sociales se encendieron con críticas hacia Delgado, cuestionando cómo podía hablar de salud infantil mientras se vinculaba con empresas responsables, en parte, de la epidemia de obesidad que sufre México.
Una respuesta firme y sin rodeos
Cuando se le preguntó directamente sobre este tema al final de la conferencia, Sheinbaum fue tajante:
“No hay ningún acuerdo ni nada que tenga que ver con poner en riesgo la vida de la gente, y menos de las niñas y los niños”.
Así, marcó distancia de cualquier vínculo con la industria de la comida chatarra. Su declaración no solo apuntó a desmarcarse de una posible contradicción política, sino a reafirmar su compromiso con la salud pública, especialmente la de las infancias.
“Vida Saludable”: algo más que un programa
El programa “Vida Saludable”, impulsado por el gobierno federal, tiene objetivos ambiciosos: erradicar la comida chatarra de las escuelas, fomentar la alimentación balanceada y convertir los planteles educativos en verdaderos centros de promoción de la salud.
Además de la participación de maestras y maestros, el programa cuenta con el respaldo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Las enfermeras y enfermeros del IMSS visitan escuelas públicas, miden talla y peso de los estudiantes, y brindan orientación nutricional. También se realiza un examen visual en el marco del subprograma “Visualiza tus sueños”.
Estas acciones forman parte de una política de salud pública que busca atacar el problema de raíz y desde edades tempranas.
El trasfondo de una lucha histórica
México es uno de los países con mayor índice de obesidad infantil en el mundo. A lo largo de los años, múltiples estudios han señalado el papel de las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados en esta crisis de salud. Por ello, la postura de Sheinbaum no es solo política: es una declaración de principios.
Mientras algunos ven en el acercamiento entre SEP y ConMéxico una oportunidad para sumar recursos, la presidenta deja claro que no está dispuesta a ceder terreno cuando se trata del bienestar de los niños y niñas del país.
En tiempos donde la salud pública se enfrenta a desafíos monumentales, la claridad en el discurso presidencial se vuelve crucial. Claudia Sheinbaum ha dejado claro que no habrá espacio para alianzas que comprometan la salud infantil, sin importar el poder económico que haya detrás. El programa “Vida Saludable” continuará sin ataduras y con una meta firme: formar una generación más sana, fuerte y feliz.







