México es cuna de una rica biodiversidad y tradiciones milenarias, y ahora suma un nuevo integrante a su legado canino: el calupoh. Este fascinante “perro-lobo” ha sido oficialmente reconocido como la tercera raza de perro originaria del país, un descubrimiento que nos conecta directamente con las civilizaciones prehispánicas.
La historia del calupoh comenzó a revelarse hace casi medio siglo, cuando excavaciones cerca del Templo Mayor desenterraron restos de un ejemplar con características híbridas de perro y lobo. Este hallazgo, realizado en 1978 tras el descubrimiento del monolito de Coyolxauhqui, marcó el inicio de una profunda investigación sobre sus orígenes.
Origen y características del calupoh
A partir de estos vestigios óseos, con una antigüedad estimada de entre 700 y mil años, investigadores del Laboratorio de Paleozoología del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM iniciaron un exhaustivo estudio. La comparación de cráneos y mandíbulas permitió confirmar que no se trataba solo de un lobo, sino de un “loberro”, un híbrido con rasgos distintivos de ambas especies.
El arqueozoólogo Raúl Valadez, de la UNAM, destaca que la existencia del calupoh tiene raíces en una práctica prehispánica: llevar a hembras de perro en celo al monte para que se aparearan con lobos. Esta tradición dio origen a animales de profundo significado ritual y simbólico, cuyos restos arqueológicos fueron cruciales para su reconocimiento oficial.
Físicamente, el calupoh es un animal imponente. Los ejemplares habitaban en Mesoamérica y podían medir entre 60 y 90 centímetros. Su pelaje, predominantemente negro, aunque también con variantes plateadas y blancas, le confiere una apariencia muy similar a la de los lobos, según la Secretaría de Cultura de la CDMX.
A pesar de su aspecto robusto y su comportamiento instintivo que recuerda al lobo, el calupoh es descrito como muy reactivo y reacio al contacto con personas desconocidas. Sin embargo, muestra gran comodidad y lealtad con aquellos que reconoce como parte de su “manada” o grupo, desmintiendo el mito de ser un perro de protección sin sustento científico. Actualmente, se continúan realizando análisis de ADN para precisar la proporción de su herencia lobuna y doméstica.
Las razas caninas mexicanas
Oficialmente, México cuenta con tres razas de perros reconocidas: el xoloitzcuintle, el chihuahueño y ahora el calupoh. Cada una de ellas posee una historia rica y única que las enlaza con la cultura y el pasado del país.
El xoloitzcuintle, una de las razas más antiguas de América, es famoso por su piel sin pelo y su rol como guía de las almas al Mictlán, el inframundo prehispánico. Por otro lado, el chihuahueño, originario del norte de México, es mundialmente conocido por su diminuto tamaño y vivaz personalidad.
La incorporación del calupoh a esta prestigiosa lista es un logro significativo. Fue posible gracias a rigurosas investigaciones históricas, arqueológicas y genéticas que lograron documentar la ancestral tradición mesoamericana de la crianza de estos singulares híbridos de perro y lobo, reafirmando su profunda conexión con la identidad mexicana.







